Los temidos forceps y ventosa
- unidadpartoafectiv

- 23 abr 2019
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Estos dos instrumentos obstétricos (junto con las menos conocidas espátulas) tienen una injusta mala fama que hacen que en muchas ocasiones las parturientas se nieguen a su uso y prefieran una cesárea, con las implicaciones que esto tiene.
Tanto el fórceps como la ventosa sirven simplemente para extraer el feto. No va a comprometer el resultado neonatal. Si el bebé está bien, sacan a un niño sin problemas. Si el bebé está haciendo un sufrimiento fetal, sacan a un niño con sufrimiento fetal, por cierto, al igual que si saliese por cesárea.
Por tanto hay que pensar en ellos como una manera eficaz y rápida de solucionar un parto atascado o un sufrimiento fetal. En casos de sufrimiento fetal sacan al bebé en menos tiempo que si tenemos que pasar a quirófano y preparar una cesárea, por lo que mejoran el pronóstico del neonato al acortar el período de hipoxia.
Además, a veces la cabeza fetal está tan descendida en la pelvis que ya no es posible reconvertir ese parto a cesárea, y ese bebé obligatoriamente tiene que salir por vía vaginal.
Como cualquier procedimiento tiene riesgos para el bebé y la madre, pero son poco frecuentes, mucho menos de lo que piensa el imaginario colectivo, y más cuando se usan correctamente. Pensad que antes se aplicaban a la desesperada en fetos que ya estaban mal, por lo que el resultado inevitablemente era poco favorable, de ahí su injustificada mala fama. Ahora con mejores (aunque no infalibles, quede claro) métodos para detectar deterioros en el bienestar fetal, se aplican ante el menor signo de sufrimiento, acortando los periodos de hipoxia.
El principal factor de riesgo para tener que usar los instrumentos obstétricos es el uso de la analgesia epidural, como ya está demostrado en muchos estudios. La falta de sensibilidad de cintura para abajo hace que los pujos sean menos eficaces y los partos se atascan con más frecuencia, ya que favorece posturas anómalas de la cabeza fetal. Para que os hagáis una idea de esta realidad, los protocolos actuales aumentan en una hora el período límite de expulsivo si la parturienta tiene epidural, con respecto a si no la tiene, debido a esta menor eficacia de los pujos.
Mi consejo es que para el momento del expulsivo pidáis una reducción en la dosis de analgesia, o incluso retirarla, para que seáis capaces de sentir la necesidad de pujar, aunque os duela un poco. Así ayudaréis a la salida de vuestro peque y reduciréis la posibilidad de usar fórceps, ventosa o espátulas.
Ahí va una reflexión: resulta un tanto incoherente que cuando vuestro bebé esté fuera vayáis a ser capaces de matar y hacer cualquier sacrificio por esa criatura, pero estando dentro, no os importe aumentarle el riesgo de aplicación de un instrumento obstétrico con tal de que no os duela nada un rato…
Afortunadamente, cada vez más parturientas se hacen esta reflexión y toman la decisión acertada….




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