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La eterna "rivalidad" privado - público

“Ya sé que está indicado, pero te lo ha prescrito un médico privado y no te lo voy a recetar”. Esta es la frase que recibió recientemente una paciente mía cuando fue a solicitar la receta de la inmunoglobulina anti-D, pautada según protocolo, a su Médico de Familia. Pero esta es una más de las muchas muestras de hostilidad hacia la sanidad privada por parte de la pública. Como no querer dar una copia de las analíticas y resultados (un derecho legal del paciente, por cierto), comentarios despectivos y denigrantes, exigencia de múltiples informes para los tratamientos o pruebas más nimios, etc…


Llevaba tiempo con ganas de escribir al respecto y hoy lo voy a hacer. Me parece indignante esta situación largamente enquistada en la sanidad española. Parece ser que hay dos castas. Una, la de los médicos del sistema público, “médicos con mayúsculas con todos los conocimientos y derechos”. Otra, la de los médicos privados, “médicos de segunda división”, sin formación, que conseguimos el título en una tómbola en la que se habían agotado los perritos piloto.


Pues resulta que la mayoría de los médicos de la sanidad privada generalmente tenemos el título vía MIR, nos hemos formado en hospitales públicos y seguimos los protocolos actualizados de sociedades científicas de prestigio. Es más, en algunos como el mío, rivalizamos y superamos a muchos hospitales públicos de España en los índices de calidad obstétrica. No entiendo, por tanto, esta rencilla infantil tan arraigada en este país.


Le pese a quien le pese, en España va a seguir habiendo los dos tipos de sanidad durante mucho tiempo, así que ya es hora de que ciertos médicos públicos maduren. Me parece indignante que se anteponga esta rivalidad injustificada a los intereses y el bienestar del paciente. ¿Dónde está el código ético de esta maravillosa profesión?


Además, para más inri, algunos médicos públicos tienen su consulta privada por la tarde, experimentando muchos de ellos un fenómeno tipo Dr Jeckyll – Mr Hyde. Por favor, un poco de coherencia y que el paciente sea lo primero, ya sea público o privado.


Y otra duda frecuente, normalmente alentada por familiares de cierta edad es “¿tiene tu hospital privado los medios de uno público?”. Pues resulta también que actualmente los medios de la mayoría de los hospitales privados suelen estar a la altura de los públicos a nivel de UCIs neonatales y de adultos, y de atención en caso de complicaciones. Por tanto, es un prejuicio anticuado, de épocas ya superadas en las que la sanidad privada tenía menos medios y la pública habitaciones compartidas. Sería tan injusto como si ahora dijésemos “no vayas a un hospital público, que estarás obligada a compartir habitación con otras dos puérperas”.

Los dos tipos de Sanidad se han igualado en muchos aspectos y hay que abandonar esos prejuicios pasados de moda.

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© Unidad de Parto Afectivo - Doctor José Angel Espinosa Barrajón

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