La duración de un parto
- unidadpartoafectiv

- 6 feb 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 26 feb 2022
Vivimos en la era de la impaciencia y de la inmediatez. Nuestros deseos se deben materializar de forma rápida y si no es así, nos frustramos y nos genera ansiedad.
Pero resulta que en cuestión de partos, viene la Naturaleza (que pasa de nuestra sociedad actual y sus prisas) y nos demuestra que las cosas que dependen de ella necesitan de paciencia y tiempo.
Un parto es un proceso fisiológico que lleva su tiempo, sobre todo en primerizas. En estas, la media (insisto, la media) es de 14 horas, contando desde la instauración del mismo, no desde la fase de pródromos o de preparación. En otras palabras, ponemos a cero el cronómetro con un cuello de al menos 3 centímetros de dilatación y contracciones dolorosas al menos cada 5 minutos.
El segundo parto y posteriores suelen ir más rápido, pero aún así pueden llevar muchas horas. Aprovecho para desmentir la leyenda urbana de que las primerizas se retrasan y las multíparas se adelantan.
Cuando inducimos un parto, no hay que contar como duración del parto el período de maduración del cérvix, que nos puede llevar más de 24 horas. Esto es un error de concepto. Hay que empezar a contar desde el momento que ya hay contracciones de parto franco y una dilatación adecuada.
Más adelante el ritmo de dilatación y progresión del parto depende de muchos factores: encajamiento de la cabeza fetal, ritmo y potencia de las contracciones, integridad de la bolsa, etc… hasta llegar a dilatación completa, es decir 10 centímetros.
Luego, para que os hagáis una idea del tiempo que podéis tener por delante yendo bien las cosas, pensad que con los protocolos actuales una primeriza puede estar en la fase de expulsivo, es decir desde que ha dilatado 10 centímetros hasta el alumbramiento del bebé, un período de 3 a 4 horas, suficiente para ir de Madrid a Valencia.
Por tanto, tenéis que venir de parto con la idea de que hay que echarle paciencia y tiempo, aunque a veces se termine en cesárea tras muchas horas de lucha. Muchas veces no sabemos si el parto va a ser posible hasta que habéis dilatado del todo, y eso ya os he explicado que puede llevar muchas horas. Para nosotros los profesionales también es frustrante acabar en una cesárea tras tantas horas, pero nuestro trabajo, cuando está bien hecho, nos obliga a pelear por lo mejor para vosotras y vuestros bebés, que no es otra cosa que el parto vaginal.

Tengo que hacer una observación sobre el acompañamiento de familiares en la fase de dilatación. Por supuesto, nunca podré decir que lo hacen con mala fe, pero suelen ser de poca ayuda salvo excepciones. Por regla general, no entienden la duración de un parto (aunque curiosamente algunas hayan tenido partos muy largos), se aburren, se ponen nerviosos y empiezan a enturbiar el ambiente de serenidad y paciencia que debe reinar en el transcurso de un parto.
Vosotras conocéis mejor que nadie la personalidad de vuestros familiares más cercanos y debéis ser muy firmes sobre si deben acompañaros en este importante acontecimiento o por el contrario deben esperar vuestra llamada en sus casas. El familiar que venga tiene que venir a ayudar y tranquilizar, si no, no debe venir. Acompañar a una parturienta es una responsabilidad muy importante y hay que estar a la altura.
Es muy triste para nosotros vernos obligados a hacer una cesárea porque los familiares se han aburrido o han decidido por consenso que es lo mejor para esa parturienta y la han convencido para tomar una decisión errónea.


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